Poetas reunidos (I)

Poesía joven

pag. 11

ESTE ESCRIBA

Quiere decir la verdad y el amor pero no sabe,
intenta un lenguaje para extraer vocablos,
un balbuceo real
                             pero no es eso,
roza las puntas afiladas de las palabras,
se acerca,
                se está acercando,
pero cuando parece llegar
en realidad se aleja
y nunca aprenderá la realidad del canto.

Bebe un poco de aire, escribe, demasiado esfuerzo.
Oculta sus ojos en la cacería del instante.
Busca un signo en la oscuridad
y empieza a decir:
    “La verdad es un pañuelo en llamas
    en la noche de colmillos sedientos.”
Pero la verdad no es eso y mientras dice, calla,
porque es lo mismo decir lo que no existe
y no decir las únicas palabras.

Entonces piensa:
       “La verdad es una iglesia en ruinas que se expande,
       una ronda de nada en torno al vacío.
       La verdad es esto que no puedo decir
       es un lecho fugaz en donde duerme la locura.”

Pero la verdad no es eso y comienza la idea del amor.
Como una vibración en la mano.
                               Como una vibración en el cuerpo.

“El amor es un puñal clavado en el mar
                        para que las aguas se diluyan,
una luz que enceguece
                      en un parque imposible.
El amor es un alambre que divide
                       la tierra de la razón.
El amor es una espada que brilla.
                       El amor es silencio.”

Pero el amor no es eso
y así transcurren los días y las noches.

Pero el amor y la verdad son otras cosas:
       acercarse a decir
                       pero no llegar nunca
       porque la vida es eso
                       y además otra cosa.

Girar en círculos de fiebre
al mismo tiempo que se busca.

Enrique Solinas, (n. en Buenos Aires, 1969). El poema pertenece al libro Signos Oscuros (1992).

 

ANTIGÜEDAD DE LOS MIEDOS

En una copa de locura bebo el entonces
y heredo mil sangres
tatuadas en la decadencia
                                    del espanto.

La ruinas resplandecen
en el crepúsculo de las lágrimas;
bajo el calor de una antorcha clandestina
tengo miedo de escribir
la sangre amarilla de los soles.

Caen los dientes encadenados
a los escombros
de la lengua.

Un alambre de púa
florece en la carótida
de los que tienen hambre
y locura de silencio.

Tengo miedo de escribir las voces
en el vuelo de un pájaro anónimo.

Un puñal abierto.
Una palabra
mutilada en los labios.
Renace.
En las antiguas llamas
                              del hielo.

Juan Totorica, (n. en Entre Ríos, 1974). El poema pertenece al libro De ausencias y destrucciones (1991).

 

(*)
Entonces ella se precipito del deseo
se dedico a una olla con la que azuza el fuego

El fuego
(nervio)
que estaba afuera

Cristian Rodríguez (n. en Buenos Aires, 1965). Poema inédito.
(*) Sin título

 

CAMINO EQUIVOCADO

De todos los caminos de mi alma
porqué tomaste el izquierdo al respirar tu nombre,
rumbo al corazón como fin de esas flechas de aroma.
El mas difícil,
el que su paisaje esta lleno  de cornisas a la incertidumbre,
latidos de instantáneos rostros embellecidos por el dolor,
ciclones de ramas que serpentean cosquillas
a los celos del volcán
y sacude olas de sangre al milímetro del segundo.

Quisiera detenerte con rocas de lava
pero las rompes con besos eternos,
eres la seda que se abre paso entre artillerías
recitando la escala musical del azul.
intento enlazarte con relinchos sísmicos.
para aturdirte de odio,
pero solamente se derrumban mis muros
por los temblores de mi propia cobardía.

Y sigues,
frente a un árbol queriendo volar
antes de darte la sombra de mi calor.
No pude huir como las palabras y primaveras
que fueron abrigos de su timidez.
Sus raíces son tu cielo
sujetándolo desde una quinta estación.
 
Juntas los vidrios de promesas rotas
y con ellos invades la porfía y el disimulo,
entonces mis dedos enjambran tu cintura
como cinturones vivos
en torno a planetas ovulares.
 
Una vez en el corazón
cubierto con sábanas desprendidas del insomnio
que llegan a tropas desnudas a tus pies
para untarte mi naufragio,
fijas la bandera de un delirio hambriento
y vuelves por donde viniste.

Jacinto Blum (n. en Neuquén, 1959). El poema pertenece a al libro De la noche al perfume (1994).

 

Publicado en EVT, Año 1, N° 1, Primavera de 1995


Categorías:EVT Nº 01, Poetas

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