Las voces de la frontera

Poesía de Misiones

La frontera, las voces hermanas y la Naturaleza juegan un papel importantísimo cuando se habla de la poesía misionera. A continuación la autora del siguiente trabajo nos ofrece un breve panorama donde se rescatan distintas voces, géneros y raíces para empezar a tener en cuenta.
Por Olga Zamboni*

N2P8

Misiones: poesía y frontera

Cuña metida entre Brasil y Uruguay, con quienes comparte un mismo frente móvil y dinámico que ahora se llama corazón del Mercosur, fronteriza por excelencia entre el guaraní y el portugués. Misiones siempre fue atracción para aventureros y poetas, de todas las latitudes. De ahí a la hora de escribir su Historia de la Literatura haya que contar un porcentaje muy alto de escritores venidos de otros lares.

Podría decirse que en Misiones la poesía es el género de producción más abundante y presente en suplementos periodísticos, antologías y revistas. Predomina la temática regional: la presencia del río, el clima, el pasado histórico (jesuítico, indígena), los mitos y personajes del imaginario local. Pero es evidente en un número de poetas una profundización de esas raíces, llevándolas a un trabajo de búsqueda de la expresión original y superación del lugar común. También se acentúa una temática que podríamos llamar “urbana” o no regionalista, de reflexión filosófica o intimista y una preocupación por el lenguaje: una conciencia del “oficio” de escribir. Manifestaciones poéticas son también letras de canciones, en algunas de las cuales puede observarse la metáfora ajustada y el ritmo original.

Las revistas han jugado un papel importante para la difusión de la poesía: Junglaria, que en la década del ’60 tuvo una continuidad admirable; Puente y Flecha, dirigidas éstas por Marcial Toledo, que fue también el primer presidente de la SADE en Misiones, excelente poeta y narrador (Toledo falleció tempranamente, hace pocos años). Otra fue Fundación, en cuya edición tuvieron responsabilidad Manolo Moreyra y Vicky Britz Nilsson, de Oberá, como así también el desaparecido Alberto Alba. Mojón A editó la SADE en la década del ’80; tres números de la revista-libro que en la actualidad no se continúa. Hay que mencionar también la revista Eldorado, editada por el narrador Víctor Verón, hoy radicado en Posadas, que tuvo varios números en su haber en la década del 70-80.

En la actualidad los dos diarios locales publican suplementos culturales donde dan lugar a una variada y heterogénea cantidad y calidad de poemas.

Misiones como provincia de frontera tiene muchos aspectos comunes con las vecinas naciones hermanas de Paraguay y Brasil; es indudable que pulsamos los mismos ritmos de habla y climas. Guillermo Kaul Grunwald introduce palabras en guaraní y regionalismos muy marcados en sus poemas, dentro de su lírica que podríamos definir como “hermenéutica”; de ahí su gran originalidad. Y Carlos Martínez Gamba (El canto resplandeciente, Ed. del Sol, 1984), residente en la ciudad de Puerto Rico, escribe cuentos y poemas en el más absoluto y cerrado guaraní.

Si es menester marcar un hito en la lírica misionera, éste está puesto en el año 1936 con la aparición del libro Triángulo, en la cuidada edición local y un prólogo a modo de “manifiesto”, en tres ángulos que privilegian la metáfora y el “oficio” y firman Manuel Antonio Ramírez, Juan Enrique Acuña Y César Felipe Arbó. El primero de ellos, muerto prematuramente, hoy da su nombre a un anfiteatro abierto al Paraná en Posadas; el segundo tuvo una evolución en su producción que lo llevó del poema al mundo del teatro de muñecos. Algunas muestras:

 

PUNTAS DE CERROS, COMO ISLOTES VERDES VAN HACIA EL SOL SOBRE LA NIEBLA

Estremecidas de un mal
caliginosas hondonadas sudan letargo de selva
y silenciosos árboles elevan
centinelas de sombra en la penumbra.

Presagio de los ramajes
hay congojas de vuelos
pesadillas fugaces en un sueño de hojas.

Con pulsación de acero
sonoros tajos en el ámbito vago
el fulgor de las hachas amanece.

Simple gigante mundo árbol sin alas.
Golpe: la sombra absorbe el eco venenoso.
Trepa la muerte. En la vaina del aire
se afina el silencio
de la carne olorosa con los brazos erectos.

Los hacheros relucen como larvas de grasa.
el instinto –el acecho-
dos arañas rietas.

Sed enferma de espacio
por la hondura salvaje se retuerce el aullido
del árbol
y el cielo cae de boca sobre el muñón del monte.

Orfandad de pájaros deslumbrada en el suelo.
Árbol
¡árbol!
la garganta del viento por los cerros.
¿árbol?
El espanto del río desalado.
puertos, ruedas, ojos cómplices
como cuervos.

Manuel Antonio Ramírez (de Triángulo)

* Licenciada en Letras y profesora universitaria

(Versión completa en la edición de papel, EVT, Año 1, N° 2, Otoño de 1996)

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