Libertad de opción

Editorial (N° 3)

Negar la importancia de la libertad que debe tener el escritor es negar a la literatura. Lo mismo puede decirse de la libertad del lector. Ambos enfoques de liberta poseen la misma jerarquía, y aún más, constituyen un solo valor, un complemento indispensable para una unidad cultural. Si falta una de ellas la otra es estéril.

Actualmente parece haber una plena liberta en cuanto al escritor, pero cuando orientamos la mirada a la mayoría de las librerías vemos las ofertas monopolizadas por los modelos impuestos de las grandes editoriales, y desde otra perspectiva quizás más importante, vemos las secciones culturales de los diarios masivos, que asfixian con decorados superfluos –como propagandas redituables-, lo esencial, lo que verdaderamente tiene que comunicar la literatura. Des esta manera el lector no es libre, está manipulado por los hilos imperceptibles de los medios; en su selección no hay verdadero proceso de preferencia sino de compraventa.

La gravedad de este problema ( la inexistencia de la libertad de libertad del lector) no se ve manifestado por su proyección es una contaminación invisible pero latente, en contraposición a la libertad del escritor que, en cuanto hay carencia de ella, se encarna más vivamente en la opinión social.

El Vendedor de Tierra propone, en la medida de sus posibilidades y criterio, una libertad sincera, traducida en las distintas voces y temáticas para un mayor espacio de expresión y lectura.

Publicado en EVT, Año 1, N° 3, Invierno de 1996

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