Sobrevuelo por la poesía de Santa Fe

santa fe

Por Ricardo Barbieris

Elegir poetas y poemas para incluir en un artículo es inevitablemente un acto discriminatorio, es decir, arrogante. Presunción que sólo se equipara con la del acto de escribir sobre lo que otros escribieron. Confortable es pensar que, sin embargo, con cualquiera de los dos se está haciendo algo útil para insospechados terceros.

Como quiera que sea. La página escrita nos agobia menos que la vacía. Llenarla con poesía santafecina es, hasta donde mi alcance permite, saturarla fácilmente de terruño, pertenencia y paisaje, constantes estas que la dominan. Yo creo que a los santafecinos, a juzgar por los poemas, el paisaje nos anonada. Desde la época de los esforzados intentos (Siglo pasado, Academia Literaria de los Jesuitas, Juan Zorilla de San Martín, José Cibilis, Alfonso Durand, Pedro Tuella) donde resulta insistente la presencia de poemas de incontenible fervor local, hasta hoy con las nuevas búsquedas expresivas (Grupo Mainumbí, Kiwi, etc.). Quizás sea porque el río, el sauce, el trigo, la isla, el algodón, el monte y el hombre que los vive están casi siempre a una cuadra (o en la próxima casa). Quizás porque el sol alucinante del norte, el humo envenenado del sur y los mosquitos desquiciantes y la humedad soberana de todos lados se nos pegan, se nos cuelan, se nos adentran, nos templan, nos conforman. Quizás porque sin todo eso Santa Fe sería otra cosa.

Pero a veces la poesía santafecina se despreocupa un poco del entorno (o lo sublima) y se atreve a figurar la condición del hombre amante-doliente (Biaggioni, Borrón, Mc Donald), o a poetizar lo arcano metafísico (Padeletti) o lo mítico y lo escatológico (Passafari) y preguntar allí donde no hay más respuestas que las que el hombre se dice para desentumecer el silencio.

Elegir poemas y poetas con cierta didáctica dispersión que sobrevuele el norte, el centro y el sur, el origen, el medio y el presente es sólo una pretensión de la que sólo el espacio concedido me redime. Intentarlo quizás sea una osadía o un tributo.

(Versión completa en EVT, Año 1, N° 3, Invierno de 1996)


Categorías:EVT Nº 03

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