Poesía hoy en Rosario

Por Lisandro González
El intentar esbozar un panorama de la poesía rosarina actual, no puede soslayar preguntarse primero por las coordenadas que rigen la poesía argentina del momento. Existe el error –histórico por cierto y “error” hasta cierto punto, en cuanto a la involuntariedad que supone el concepto de error- de que las construcciones críticas de Buenos Aires describen e indagan el panorama actual y dan las pautas de lo “argentino” basándose mayormente en la producción de esa ciudad –y últimamente incluyendo alguna otra ciudad de esa provincia-, mechando en sus construcciones a veces autores del resto del país, pero generalmente como individualidades y escasa veces considerando el movimiento de tal provincia o ciudad. Muestra de ello es el recientemente editado Tres décadas de poesía argentina, cuyos ensayos o artículos responden en muchos casos a esta premisa.

Rosario, particularmente, digamos que está a media distancia entre la indiferencia y la atención, sobre todo por los poetas de la ciudad (algunos emigrados hacia Buenos Aires), cultores del denominado “objetivismo”, y que incluso han formado parte de su órgano de difusión, El Diario de Poesía, quienes sí son insertados en el canon –y a veces, incluso lo determinan-.

Las generaciones precedentes, y sobre todo las posteriores, sí son más proclives a formar parte de la masa que está en las lindes de la “poesía argentina actual”. Diversas razones convergen hacia ello, no siendo una menor, tal vez, el no desarrollo pleno en las posteriores generaciones de las poéticas en boga, es decir, el mencionado objetivismo y el neobarroco –entre los ochenta y los noventa- y el posterior objetivismo pueril y la poesía de ingenuidad ya de los noventa/ dos mil.

Sobre la historia concreta de la poesía rosarina, cabe mencionar que la ciudad no tiene fecha precisa de fundación e incluso puede hablarse de que es una ciudad “nueva”. Así y todo, el primer poema –referido a Rosario y escrito por uno de sus pobladores-, Décimas, de Pedro Tuella, se dio a conocer en 1801, cuando la ciudad era poco más que un caserío.

A partir de allí comienzan a destacarse una serie de autores que actualmente, de a poco, algunos más y otros menos, van saliendo de las sombras para intentar componer una “historia” de la poesía local. Afortunadamente sus textos, de difícil acceso, vienen siendo reeditados por ediciones oficiales, que dan así la posibilidad de leer a Felipe Aldana, Arturto Frutero, Irma Peirano, Emilia Bertolé –y aguardando que le llegue el turno a Fausto Hernández y Hernán Gómez, entre otros-, pero que no tienen en principio la repercusión nacional que merecerían. En este mismo marco también fue editada la obra de Aldo Oliva, poeta hace pocos años fallecido, de una poesía muy original y rica.

Haciendo ya un salto a la década del setenta, aparece la revista El lagrimal trifurca, la cual tuvo una importante repercusión a nivel nacional, así como los poetas nucleados en torno a ella, cultores de una poesía coloquialista, cuya tarea es justamente valorada por Jorge Fondebrider en su ensayo publicado en el ya referido Tres décadas de poesía argentina. En la misma década, también corresponde destacar a La Cachimba, otra revista de importancia, cuyos autores trabajaron diferentes coordenadas estéticas que El lagrimal.

Salteando al objetivismo de los ochenta/noventa, ya mencionado, y omitiendo también en el análisis la mención a la obra de poetas muy personales -diferentes a los agrupados en torno a El lagrimal y La Cachimba-, encontramos en la actualidad a una serie de autores en los cuales no resulta sencillo descubrir alguna línea estética particular -si bien Eduardo D`anna, autor de La literatura de Rosario, encuentra en ellos rasgos de minimalismo-, pero en los que se puede, al menos, vislumbrar un atisbo de mirada hacia lo rosarino y en algunos hacia lo que se ha producido en Rosario. Buena parte de ellos los encontramos en la antología Los que siguen, de 2002, y en la publicación de libros bajo el paraguas de un proyecto editorial cooperativo generado a partir del libro mencionado, que fue la colección Camalote –todos del sello editorial Lanzallamas-, que incluyó además a poetas que no integraron Los que siguen(2). En 2004 también vio la luz una antología –que incluía a buena parte de los integrantes de Los que siguen- titulada Dodecaedro, publicada por el Concejo Municipal.

Los autores que referimos presentan edades dispares. Se barajó al momento de hacerse la antología Los que siguen la idea muy relativa de autores “jóvenes”, pero optando finalmente por el concepto tal vez un poco más acertado de “emergentes”, y tomando en cuenta que lo que de alguna manera los ha hecho confluir ha sido el hacer pública las obras en momentos similares. Desde ya, cabe destacar, por otra parte, que los poetas referidos son sólo una muestra de la producción muy abundante y rica de Rosario(3).

Sobre los medios de difusión y actividades actuales, existe un ciclo de lecturas permanente –La Poesía en los Bares-, el cual comenzó en el año 2000 y continúa en la actualidad.

También se destaca el Festival Internacional de Poesía –que va para la quinceava edición este año-, el cual aglutina a una importante cantidad de público y al que concurren poetas de diversos lugares del mundo, encontrándose en algunos casos poesía interesante y también en otros, simples curiosidades. De todos modos, el fin primario del Festival no es difundir la producción local.

Respecto a revistas, cabe mencionar a Poesía de Rosario, cuyo primer número vio la luz en 1993 y continúa en actividad, en la cual se publica poesía, ensayo y comentarios de libros –y que no excluye al resto del país y al extranjero-. En torno a dicho proyecto, se han efectuado diversas publicaciones de antologías y libros. En cuanto a editoriales, se destaca Ciudad Gótica, la cual también edita una revista de literatura de igual nombre. También merece una mención el sello Junco y Capulí que ha editado una serie de pequeños libros/folletos objeto, en consonancia con cierta estética en boga en Buenos Aires.

Desde la prensa local el lugar de difusión más importante es el suplemento literario del diario La Capital, Señales, fundamentalmente en cuanto a artículos y a comentarios de libros se refiere. También se está editando una revista por parte de la Municipalidad de Rosario, Boga, que en dos números temáticos ya aparecidos difunde poesía y narrativa local. Lo dicho en cuanto a medios en actividad.

En lo que respecta al espacio universitario, hace unos años comenzó a funcionar la cátedra ‘Felipe Aldana’, la cual precisamente se dedica a investigar el fenómeno literario local.

De esta manera se ha intentado esbozar un sucinto panorama de la poesía de Rosario, la cual afortunadamente parece todavía gozar de buena salud.
Notas:
(1) Ello se dificulta porque quien escribe el presente comentario se ubica entre ellos, y la mirada autorreferencial se vuelve difícil.

(2) Por ejemplo, Marcelo Valenti, de cuya equivocada omisión quien escribe la nota, en la medida que pudo corresponderle, se hace cargo.

(3) Amén de los poetas ya reconocidos de Rosario –como aquellos que se han autoagrupado bajo la denominación de Poetas del Boulevard-, entre los jóvenes se puede mencionar al colectivo Eveling.

Publicado en EVT on line, noviembre de 2006

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