Agualava

Agradecemos a Patricia Díaz Bialet por el envío de su libro Agualava

PISTA DE BAILE (I)

al hombre de tiempo enjaulado
Acting upon information received
Rosie had everything planned
Stood in the garden with shotgun in hand
What a woman

Supertramp

y yo bailaba mi diminuta Italia
-ópalo de pista untada de muerte ahora-
y yo bailaba en hueco de hiena la verdad aristotélica
en orfandad de navío errante yo bailaba
mis piernas taconeando la madera
-los orgullos agónicos ahora-
y yo bailaba
con pablo con mariano con josé el fenicio maloliente
a través de la ventana tu oscuro maldecir de novio
y yo bailaba la melodía erguida
la menta en mi vaso de vapor y yo bailaba
los sillones eran góndolas de anclaje
un hilo hecho de sábado
una mesa en reposo
-los gatos escondidos en la luz a veces nos traicionan-
pero yo bailaba la eternidad de tu recuerdo el bretel
                                                                        /de flores
bailaba en idiomas isurrectos
festejando mi naufragio mi partir hacia lo que queda
-un gramo de dolor se aferra a mí en estos días-
pero yo en mi hamaca de diosa o de zarina
yo bailaba la portentosa música
mi suerte tu whisky tu hermosa hermana

 

 LA SEPARACIÓN

Y corres desolada como el único pájaro en el viento.
Alejandra Pizarnik

La pequeña Patricia alzaría su espiga de añejo trigo
                                                             /inquebrantable
y con él me cubriría de los azotes,
del dragón y su lepra,
de la cadena de oscura catástrofe esperándome.

Salvaría del fuego la legendaria casa clausurada,
la cuna que afinca terrenos de mi amnesia,
la absorta madre en su desamparo,
la familia y su hongo de hambre.

La pequeña Patricia.
Ella se repartiría en mí como plaga de alivio.

dos mujeres en un departamento vacío, 1968

 

COMO AGUA DE COLONIA

Cada día que se va
algún pesar que se queda;
así es la suerte del hombre:
agua de río y arena.

Aledo Luis Meloni

La vida se escurre como agua de colonia.
Y entonces recurrimos al pasado,
a su tejido minucioso de melancolía,
y el hígado de vuelve un tanto medieval a pesar nuestro.

Porque la vida se escabulle como ceniza de pasto
y lo que vuelve sólo apenas nos contiene.

Existe en nosotros un porvenir absurdo de cosa efímera,
una utilidad de muerte que nos desciframos por completo.

Tracemos entonces una suerte de bosquejo a modo de
                                                    /tiempo transcurrido.
Veamos qué de pauta trágica podemos acribillar con
                                                               /nuestro beso.
Y revisemos el alfeizar que se derrama secreta y
                                         /lentamente sobre el mundo.



Categorías:Poetas

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