Una casa para tallar la escritura

Marcelo Carnero y Victoria Schcolnik

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Entrevista a Victoria Schcolnik y Marcelo Carnero, creadores de Espacio Enjambre.

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Por Alejo González Prandi

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La sabiduría popular dice que lo importante no es llegar, sino andar. El trazo del camino marca la huella personal y colectiva. Habla de quiénes somos. Por esa senda van los poetas Victoria Schcolnik y Marcelo Carnero. Como punto de partida y viaje a esa experiencia, crearon Espacio Enjambre, un “pequeño centro de investigación sobre escritura”. El primer paso será el 4 de abril y continuará durante los siguientes dos días, con talleres (nodos) y espectáculos gratuitos.

Cuando Schcolnik comenzó a estudiar Pensamiento Contemporáneo con Alejandra Tortorelli, no imaginaba que hoy estaría al frente de un espacio que reúne desde encuentros de caligrafía japonesa hasta lecturas de tarot. “Esa experiencia me cambió la vida. Ella (Tortorelli) insistía en que la escritura que tenemos no es inocente, construye un modo de percibir y pensar el mundo”, dice a EVT.

En el transcurso, Schcolnik conoció la poesía de Fernando Pessoa, nuevos autores y descubrió una literatura que aborda las diferencias entre las escrituras ideogramáticas y fonéticas, un punto fundamental para que Enjambre sea una realidad.

“Hoy se cree que el escritor es un ser de las ideas, con lo que estoy totalmente en desacuerdo. No me hace feliz pensarlo así. El escritor debería abordar la escritura de una forma abierta, desde distintas perspectivas. Pero además ella nos atañe a todos. Cualquier persona que se ponga a estudiar algo relacionado al mundo del habla o la escritura va a poder descubrir un aspecto sobre sí, sobre el mundo que está habitando o la época en la que vive”, explica Schcolnik.

El proyecto apunta a investigar la comparación e historias de escrituras, y sobre una noción más amplia a un lenguaje articulado, más relacionado al signo, la huella o la incisión. Por ejemplo, los textiles andinos, la caligrafía y su soporte. Las nuevas tecnologías también serán parte de estudio.

Marca personal

Por su parte, a Marcelo Carnero le interesa “generar un espacio donde se pueda inscribir algo distinto a lo que se da en un ambiente cultural que se repite a sí mismo”. En ese sentido, aclara que Enjambre “no sólo son los nodos, sino la integración de distintas situaciones que se equilibran unas a otras para llegar a una inscripción mucho más grande. Todo remite a la escritura y en todos los lugares se trata de dejar una huella: en las paredes, en el piso, en el proyector, en el aula o en los caños que sostienen los artículos de la tienda”.

Enjambre II

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¿Cómo empezó a concretarse la idea de abrir un espacio?
Schcolnik: Siempre me pareció muy bueno plantear la situación de algo hogareño y de crear un hábitat para desarrollar estas ideas. No es fácil que tengan un lugar en el mundo de hoy. Hay que salir a construirlo. A su vez, pusimos mucha atención a los nodos (talleres). Liliana Ponce fue con la primera que me junté. Ella se entusiasmó con el proyecto y me vinculó a otras personas. Todos los que hoy son docentes del espacio estuvieron encantados cuando recibieron la propuesta.

¿Por qué llaman nodos a los talleres?
Schcolnik: Queríamos usar una palabra que se diferenciara de curso, que remitiera a la idea de hábitat. El objetivo es que cada nodo sea una apertura a cruzarse con otra cosa, a pensar y a vivir la escritura de otra manera. Incluso, lo estético es muy importante. Si no hay estética no hay conexión afectiva, y sólo queda el raciocinio. En general, en las lecturas de poesía, por ejemplo, no está incluida la dimensión estética, espacial o escénica.

¿Cómo piensan que va a ser la recepción del público a esta propuesta?
Carnero: Primero, al lugar hay que hacerlo. Hay que tomar el cincel, la masa y tallar el espacio. Como cualquier escritura debe ser legible. Tiene que tener una posibilidad de lectura. Si no se logra que haya un lector que entienda lo que está leyendo, se hace imposible. Esa escritura puede pasar totalmente desapercibida como tal. Hay que tener mucho cuidado en pensar que cualquier cosa puede ser escritura, porque no es así.

Schcolnik: Al principio tenía miedo de extenderme demasiado, porque es una propuesta muy amplia. Después me di cuenta de que eso es la dicha del proyecto. Es un espacio de juego, de creer en el azar y en los encuentros. A la hora de tomar noción de lo que va a ser visible en el espacio, tomaremos precauciones para que todo esté conectado, ubicado y tenga su armonía. Pero siempre estaremos viendo hasta dónde puede llegar la escritura.

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Inscripciones al 2075 0934 / 4777 6932; centroenjambre@gmail.com (Ver nodos)
Ubicación: Acuña de Figueroa 1656 (1180), Buenos Aires. (Ver mapa)
– Más de Victoria Schcolnik y Marcelo Carnero en EVT


Categorías:Agenda, Alejo González Prandi, Entrevistas

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