El relámpago Élida

El hueco de un relámpago

 

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Al mundo le falta Élida Manselli. Pero es reparador y consuelo saber que ahí estará siempre su poesía como esas voces que ubican en su lugar los elementos del universo.
Leer la antología poética El hueco de un relámpago (suri porfiado, 2014) es una experiencia de sanación, una cura que se halla a medida de cada verso. Es palabra que despeja los caminos y orienta las fuerzas a su correspondiente vitalidad. Es una mirada clarificadora sobre la perspectiva de la existencia. Puede ser tomada como carta astral. Lectura del cosmos: las cartas están en pleno juego. Juguémoslas.
La poesía de Manselli pertenece a esas voces que no temen decir, que van a fondo, sin detenerse nunca en el lugar sagrado, sino que habla de la caricia del alazán, del alba o los mandarinos, como aquello al alcance de todos. No se guarda nada. Es generosa. Irrumpe. Levanta el canto. Exclama cada partícula que se mueve en la vida, pero, a su vez, nunca excede el propio peso de su silencio. (AGP)

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AZAHARES PARA MI ALAZÁN

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Cabalgaremos al alba.
Déjame enjaezarte con las primeras aguas
de los manantiales que hoy coronan tu sangre.
Para el viaje cortaré azahares
que defenderán
…………arrullarán
…………………rezarán
a nuestra sombra viva.
No encerraremos las sombras del pasado.
No libraremos batalla,
no construiremos días ni manadas,
sólo arderemos dentro de la niebla
que a veces te ocultará,
aunque yo marche a corta distancia
de tus relucientes crines.
Mientras galopamos hacia el infinito de tu nido,
las flores nos embriagan,
desconocemos los cuerpos que resbalan
siempre tarde a nuestro paso,
ahora que rosas el todo después de la nada
que juntos intentábamos florecer.

Estamos en el centro del alma
con algunas almas posibles,
como si tejiéramos el arma celeste
ascendemos encantados
………………desencantados
del hálito que respira en las cenizas,
el áspero sueño de humanidad aún pendiente.
Atravesamos el rodeo del silencio,
lejano abrevadero que muda su espacio
de extremo a estación sin flor.
La mirada más dulce de los animales
llega de los latentes,
………….cercanos campos latinos.
No abandonaremos el paraje,
un destello de Tarquinia traza en la memoria
mi infancia última, la inocencia
mi entendimiento de los otros.
No destruiremos el son,
el ámbar de mi sin razón,
el abrigo de un sueño de los mandarinos.



Categorías:Alejo González Prandi, Libros, Poetas

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