Poemas de frontera

Litvinova _Marco Zanger

Natalia Litvinova | Foto: Marco Zanger

Siberiana

Miro hacia adelante y soy igual al paisaje
en el que nací, allá donde las mujeres son felices
lavando la ropa en el río, la escarcha arrasada
por la corriente les raspa la piel.

Yo llevo la sangre de las mujeres
que vuelven a casa enrojecidas
como si ocultaran un amor.

.Equivocado

Hoy soñé que marcaba un teléfono cualquiera y me atendías.
Te dije que estaba desnuda y que alguien corría tras de mí.
Me respondiste que colgara y que nadie debía alcanzarme.
Estás envejeciendo en mis sueños, la nieve te dibuja canas.
Mirás el cuerpo cansado de una rata
que no puede hacer camino a través del hielo.
No sabés si patearla hacia los copos de la muerte
o hacia los ataúdes de la nieve.

.
La última cintura

Después de años de planos trazados a la perfección,
mi madre terminó remendando ropa ajena.
Un día llegó Juan con su leucemia.
Trajo pantalones para achicar. Estaba perdiendo peso.
Cada vez que venía, yo me tapaba la boca.
Quería arrojarme sobre su cuerpo.
Cinco pantalones reducidos para las cinco versiones
de su cintura. Juan, eras blanco cal,
la luz desperdiciada en la dimensión de tus ojos,
tus labios como si toda tu sangre se congregara allí.
La última vez que te vi trajiste el sexto pantalón
y lo destrocé sollozando hasta quedarme dormida.
A la mañana siguiente encontré a mi madre
con los ojos cristalizados, detrás de la máquina de coser,
iluminada por los débiles rayos del sol.
Al lado de toda esa ropa arrugada, indecente, sin dueño.

.
El mar de noche es un abismo si la luna no lo toca

Los poemas tristes
son un secreto homenaje a la alegría.
De ser posible, yo pediría nacer barco,
uno que va hacia su naufragio
y sabe que hay un iceberg para él.
Mi vida consistiría en aprender
a nadar tranquila.

.
Siguiente_vitalidadPiedad Bonnett afirma en el prólogo de Siguiente vitalidad (audisea, 2015): “La poesía de Natalia Litvinova es una poesía de frontera: entre el sueño y la memoria, entre la sensualidad y el sufrimiento, entre la infancia y un ahora al que le brotan poemas. Un humor tenue, una fina ironía no exenta de crueldad, atenúan cualquier desbordamiento sentimental cuando la voz femenina rememora al ausente que ama, o al abuelo que tiembla mientras se afeita, al padre, a la madre, a los lejanos países de la infancia, la lejana Rusia que ya no existe. Porque en estas páginas “las aguas turbulentas del recuerdo no descansan”.
Litvinova nació en Gómel, Bielorrusia, en 1986. Entre otros libros, publicó Esteparia (Ediciones del Dock, 2010); Grieta (Gog y Magog, 2012) y Cuerpos textualizados (Letra viva, 2014).



Categorías:Libros, Poetas

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