Una vida azul y hermosa

Luciana-Ravazzani
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Te contaría la única historia de un frasquito,
de un señor que arrugaba la cara para leer,
del sol que entraba por la ventana aquel día,
te contaría de tiras, pares y minutos,
te enseñaría a atarte los cordones en una plaza,
te tendría en mis rodillas si tuvieran que sacarte sangre,
te daría premios al coraje en los quioscos,
te cantaría en colectivos, trenes y al borde de la cama,
miraría dibujos animados con vos,
libros sobre dinosaurios, lombrices en el jardín,
pegaríamos fideos o polenta
dentro del número nueve para hacer la tarea,
pintaríamos con acuarela
y yo no sabría cómo dibujar un avión,
dormiríamos la siesta de la mano,
tendríamos una vida azul y hermosa
en la casa de las rejas grises.
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(De Desde las bisagras)
 
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Sé que acá o en los poemas chinos
voy a extrañarte igual
porque todos extrañamos de la misma manera,
hablamos de lo que fuimos,
intentamos no vernos tan diferentes,
el paso del tiempo se desvanece,
viajamos al futuro sin darnos cuenta,
de repente aumenté de peso, fumo,
no pude mantener la rutina
de las cremas antiarrugas,
tu pelo, tus gestos, siguen estando,
no vamos a decir estupideces
como por los viejos tiempos
pero vamos a abrazarnos
y a pasarnos nuestros números de teléfono
para no volver a llamarnos nunca más.
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(De Desde las bisagras)
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Yo pensaba que podías hacer cosas bonitas a veces,
por ejemplo, un curso, llevar semillitas para decorar
y volver contenta porque te habían prestado una bolita
naranja, el centro de una figura con porotos blancos.
Yo pensaba que no ibas a crecer, una decisión tomada,
pero un día empezaste a estar triste, yo miraba la cajita
con una rosa amarilla copiada de una servilleta de papel
donde guardabas las boletas de la luz y del agua.
Pero un día empezaste a estar triste, de verdad muy triste.
No quisiera más que tus sobrecitos de alpiste de la alacena
para adherir a cajitas con pegamento, como te enseñaron.
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(de Intenciones de hablarte)
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Es como hablarte y vos escuchás,
es en lo que quedamos, inventarnos eso.
A veces podemos cambiar el juego,
vos hablás y yo escucho tu voz clara
y me hago la que sé lo que estás diciendo.
Ahora que te fuiste lejos,
cada una juega sola
cuando se nos da por extrañarnos.
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(de Intenciones de hablarte)
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Dos libros de Luciana Ravazzani: Desde las bisagras (Ediciones en Danza, 2015)
                                                             Intenciones de hablarte (Pánico el Pánico, 2012)

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