Poemas de una sombra

notas de una sombra

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Siempre vestía trajes oscuros, camisas blancas. Gabanes largos hasta debajo de las rodillas. No quería ser un cuerpo, sino una superficie de telas finas. Solamente intervenía en conversaciones en las que se nombraba el dinero. Me instalaba a la mañana en los cafés. Veía cómo la ciudad pasaba a la luz de los ventanales. El sol era un centro inocente de muerte. Las palabras se vaciaban. Caían al piso como los pelos en una peluquería. El mozo las barría. Yo no encontraba diferencia entre lo que veía en la calle y las vidrieras de los negocios, llenas de maniquíes. Por eso vestía la mejor ropa. Quería que el silencio inmenso que iba a venir me encontrara elegante.

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La belleza de la vida del padre se descubre más allá de la voluntad. Es decir, después de que hubo voluntad. En la soledad de un campo helado, despertando con una barba llena de carámbanos. Debajo de un cielo negro, extrayendo seres del mar a pesar del horror. En medio de una tormenta de tierra, solos en una planicie. Voluntad se dice seguir cuando nadie seguiría. Es un aparato ciego. Pero más allá de él se abre una vida. Donde el viento es un ser vivo, donde hay manos que salen caminando del mar, donde existen animales bellos y misteriosos que sangran. Donde, en el centro de la noche, junto a un fuego, un hombre cocina una liebre. Y hace así que la liebre vuelva al mundo.

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La ropa de los muertos, hundidos en la tierra. No se trata de la tristeza. Pulóveres con huellas de sonidos de corazones, zapateos con sudor de pies que ahora son sombras adentro de un pedregullo. Las camisas vuelan vacías de hombres. Hay un vestido acostado sobre una cama. La que lo iba a usar duerme escondida en la tierra del mundo. La timidez de los que no están. En los roperos cerrados está su silencio. En el aire de la mañana una vida que estuvo no viene: labios, manos, hombros curvos, una risa breve. El aire es tan bello y puro; pero todos duermen.

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aw

El encuentro con Notas de una sombra (Espacio Hudson, 2014) fue el año pasado, durante la última edición del Festival Federal de Poesía, en el Centro Cultural Kirchner. Ariel Williams sostiene en este libro su idea de poesía, que mencionó en una entrevista publicada por EVT: “La poesía, en mi caso, nace de una ambivalencia: una cotidianeidad constantemente cuidada, preservada como si fuera un globo frágil que está en peligro permanente, y que es a la vez muy flexible, puede estirarse, deformarse, plegarse a las distintas fuerzas que la acosan; y por otro lado, fuerzas que extrañan lo cotidiano, lo agujerean, lo deforman, lo muestran con otra luz (a veces, solamente lo cotidiano mismo, que puede ser muy ominoso y extraño)”. En estas páginas, las sombras vuelven a filtrar o cuestionar la presencia natural de lo cotidiano y a develar su belleza oscura. Los seres varían de cuerpos, pero siembre tajantes y contundentes. Por tierra, cielo o mar, la poética de Williams es un animal salvaje que no se detiene. (AGP)

El próximo libro de AW, La risa huérfana (Hilos Editora, 2016), se presentará el sábado 16 de julio, a las 19.30, Bar de Kowalski, en Billinghurst 835, Capital Federal.

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