Ir por los que faltan

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Con el foco puesto es la traducción, la editorial Llantén se abre camino con un catálogo de voces casi desconocidas o de difícil acceso en el país.

Alejo González Prandi

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Llantén es una planta medicinal de diferentes tipos que se usa para curar desde resfríos hasta infecciones urinarias. De ella, se aprovecha tanto la hoja como la semilla. Es como un libro: vale el papel como el verbo que contiene. Haciendo honor a ese nombre, porque “la palabra también cura y es lo que necesitamos”, Natalia Litvinova y Tom Maver crearon una editorial principalmente dedicada a la traducción de poesía.
Semanas atrás, ambos poetas presentaron los dos primeros títulos de Llantén en Centro Enjambre, junto a María Malusardi y Juan Fernando García, con lecturas a cargo de Nadina Marquisio y Marisa Ferri. Desde ese momento comenzaron a circular Biografía en los saquitos de té, de la australiana Westonia Murray, llevado del inglés al castellano por Maver, y Noche mía, rival mía, de MarinaTsvietáieva, traducido del ruso por Litvinova.
Durante la presentación se expusieron varias de las ilustraciones hechas por Josefina Wolf para las tapas. Además, se proyectaron imágenes relacionadas al proyecto.

¿Qué características tiene la editorial?
Tom Maver: Es principalmente de traducción, aunque no descartamos otras posibilidades. También, más adelante, estaremos abiertos a trabajar con traductores de otros idiomas. Hay mucha gente con propuestas muy interesantes. Cuando comencemos a hacerlo, queremos darles el lugar y el reconocimiento que se merecen. Por ahora, tenemos un camino que recorrer en lo que es el mundo de las editoriales y la circulación del libro. Somos muy cuidados.
Natalia Litvinova: Otra de las razones de esta editorial se debe a que estábamos un poco molestos con algunos editores, de acuerdo a nuestras experiencias. Sentimos que no siempre fueron justos. Por eso decidimos abrir algo nuestro. Buscar proyectos interesantes, crear un catálogo fuerte y diverso. Ofrecer un material que no se encuentre fácilmente. Ver lo que falta, no lo que ya está. Por ejemplo, de Marina Tsvietáieva hay mucha poesía que no está traducida al castellano. Queremos hacer un proyecto ordenado sobre ella.

¿Había algo traducido en el país de estas poetas?
NL: De Marina, en antologías, seguro. También ensayos. Alción publicó Tres poemas mayores, en 2006. Hay libros que se consiguen por internet, pero son caros, en general. Nuestros libros son accesibles.
TM: No había nada en castellano de Westonia, ni acá [Argentina] ni en otro lado.

¿Por qué elegiste a Marina?
NL: Es una poeta impresionante, una de las más raras y más modernas del Siglo de Plata de poesía rusa, que tuvo muchas vanguardias. Pero ella no perteneció a ninguna corriente. Aclaraba que tampoco pertenecía a ningún partido político. Estaba fuera de todo. Era como una isla. Fue única en su forma de escribir, tanto por el uso la rima, por un contenido muy personal y por su vida, que fue bastante dramática. Su gran tema son las despedidas. También escribe sobre la extranjería, los desamores y los romances epistolares. Fue muy sagaz e inteligente. En Noche mía, rival mía sólo hay poemas de 1915 y 1916. Esa es la propuesta. Ver qué escribió Marina en esos años, antes de la Revolución.

 

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¿Por qué traducir a Westonia, Tom?
TM: Así como nos pareció muy bueno comenzar con una poeta rusa, rara, intensa y muy conocida, también nos decidimos por esta desconocida australiana. De ese país no se sabe mucho. Me interesaba incluirla. Tiene unas reflexiones muy suaves, muy sugerentes. Su tema es el amor, volver a los amores. También está la presencia del cuerpo que anhela y la naturaleza. Vive en Argentina. Tiene un derrotero rarísimo. Viajó mucho. A su vez, le llevó mucho tiempo tomar la decisión de escribir y publicar. A diferencia de Li-Young Lee [Tom Maver tradujo Rose, publicada por Barba de Abejas, 2015], con Westonia tuve un trato. Está muy contenta con el libro.
NL: Cuando la leí a Westonia sentí una similitud con las mujeres japonesas que escribían haikus, que dan en el clavo, pero que no describen todo. Es pura seducción y sutileza. Te deja como encendido. Sus poemas, sin títulos, dialogan entre sí.

Veo que les interesa la vida de los poetas que tuvieron un derrotero apasionante…
TM: De chico me empecé a interesar más por los poetas, no tanto por la poesía. Mi sensación era que tenían una especie de otra vida. Ahora, ya no tanto. Pero me quedó un resto de esa sospecha. Marina y Westonia confirman un poco esa idea.
NL: Cuando comencé a traducir entre los 21 y 23 años, recuerdo mi fascinación por buscar las anécdotas. Son poetas que pertenecieron a una época… Más en el caso de los rusos. Si se toma el Siglo de Plata, lo que pasó en la Revolución, ahí hay millones de historias fantásticas. Podía ver conexiones entre sus vidas y lo que escribieron. No sé si entendería a un traductor que no investiga. Para traducir necesito hacerme de una película. Y Marina da para rato, en ese sentido.

¿Para traducir, no alcanza con la palabra?
NL: Dicho así, en mi caso, no. Cuanto más pueda ver de ese ser humano, mejor.

¿Cómo va a continuar el catálogo?
TM: Primero haremos circular estos dos primeros libros. Vamos a estudiar bien los pasos siguientes. Tenemos muchas ideas y el interés de trabajar con otros traductores de otros idiomas, pero más adelante. Por mi parte, estoy con proyectos de traducir a una poeta norteamericana y un libro de ensayos.
NL: Con Marina [Tsvietáieva] voy a seguir. Tal vez el año que viene comience con una antología. Hay muchas cosas para hacer. Ahora estoy traduciendo a Nika Turbina, que nació en Yalta, en 1974 y se suicidó en Moscú, a los 27 años. Su primer libro de poemas se editó cuando tenía nueve años. El poeta Evgueny Evtushenko prologó ese libro. Fue una niña muy iluminada con una historia muy particular.

¿Qué referentes tienen o a quiénes observan en este camino de la edición y la traducción?
TM: Hay alguien muy positivo que es Eric Schierloh, de Barba de Abejas. Es una hermosa persona, muy apasionado y muy inteligente. Se portó diez puntos como editor cuando traduje el libro de Li-Young Lee. Mueve los libros. Es un feriante, además de hacer todo el trabajo artesanal. Fuimos a hablar con él y le pedimos consejos.
NL: A Irina Bogdaschevski, gran traductora del ruso que vivía en La Plata. La perdimos hace casi dos años. Era una mujer hiper culta e impresionante. Creo que eso explica mucho sus buenas traducciones. Tenía un conocimiento amplio. Hay mucho material traducido por Irina, que en algún momento se publicará.

dos tapas

Nota: Los libros de Llantén se pueden conseguir en las librerías Colastiné, Norte, Mi Casa, Arcadia (Capital Federal). Y también de forma directa a través de Instagram, Facebook y Twitter.

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Poemas

Con esa melena dorada,
con esa cintura,
con ese andar –
cómo no seguirlo
por el mundo.
Detrás de esa cintura,
¡detrás de ese silbido!
Voy por la calle –
la gente se aparta.
Como si fuera una ladrona,
como si fuera una difunta.
Ya todos saben a qué saben rezo.
Sí, en las capillas,
sí, en las verdes.
Mía, amigas,
mía es la culpa.
No me tejan una mortaja
de lino azul.
Por no haber dormido sola –
me acuesto para siempre
bajo el manzano salvaje
y sin incienso.

Marina Tsvietáieva (del libro Noche mía, rival mía)

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Una historia de amor
Es una sucesión alucinada
De ojos cerrados y bocas abiertas
Sobre la cama donde una
Duerme y despierta
Se levanta y se acuesta
Tantas veces como esa pasión
Lo dicte

Westonia Murray (del libro Biografía en los saquitos de té)



Categorías:Alejo González Prandi, Editoriales, Entrevistas, Videos

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