La intemperie es un lugar seguro

Luciana Ravazzani

Una selección de nueve poemas del nuevo libro de Luciana Ravazzani. A partir de marzo, en librerías


Leí un libro con mar,
pensé en una mujer
que se compra un libro
para nunca leerlo.
Leí un libro con mar
en un país donde hay más niebla y más lluvias que mar,
es un libro triste.
Leí un libro con mar,
algunas muertes,
algunos pensamientos oscuros.
Un país donde hay más niebla y más lluvias
es propicio para los pensamientos sombríos
y para la necesidad de un amor,
esa necesidad de todos, pero expuesta.
Leí un libro con mar
y ahora anhelo ese sabor salado
descamándome la boca.


Él me da un animal fantástico por mañana.
Yo lo cuido con temor a olvidarme.
Si así pasara, él me da uno nuevo a la mañana siguiente.
Animales acorazados, grandes, endurecidos a la intemperie
una vez que él los nombra


Para Ulises López Franco

A él le gusta el llamado buen tiempo
porque aún no entiende
qué buscar en la lluvia y cómo encontrarlo.
Él sabe que la lluvia no es para él todavía
y eso le provoca alivio y miedo.
Me mira, me pregunta si a mí me gusta la lluvia,
le respondo que sí,
la lluvia, el agua de lluvia, lo que nos quiera traer la lluvia.
Vuelve a mirarme
y se hace sombra con una mano
para mirar al sol.


Él habrá pensado que esa delicadeza oriental
podía ser el encanto que me sostuviera.
Él se iba, pero yo podía leer el cuento de una avenida,
la tarde en que florecen todos los cerezos.
Soñé que lo encontraba en el baño de una casa desconocida
luciendo una remera con media bandera de Japón
e ideogramas inventados,
una remera gastada, la tela adelgazándose.
Le decía que podía sacársela,
que le hacía lugar al lado de la toalla.
Ese baño era un espacio que quisiera habitar.
Iba a curar esa media bandera desgarrada
con toda mi suavidad
con todo mi silencio.


Tu cara se ve mucho más grande
que todas las ruinas del Perú,
sonríe con la inercia desconocida
del cielo en otro país.
Allá nadie sabe leer tu cara como yo la leo,
el sol apenas se anima a iluminarte un costado
hasta que por fin vuelvas.


En el fondo de todo
no sabría qué elegir.
En el fondo de todo,
algún fueguito que no necesite
bidones de querosén.
Lo que nunca acaba
en el fondo de todo,
es el torpe ímpetu que se dedica
a crear lo que finalmente
se enciende solo.


La intemperie es un lugar seguro
si está embriagado del oxígeno de vos.
Yo también estoy embriagada de tu oxígeno.
Es el mundo abierto y yo un arbolito adaptado a su piel.


Para que pueda nacer la memoria,
tiene que morírsele aquello que ama.
No nace para vivir.
Nace para intentar darle esa vida a quien ya la perdió.


Fuiste perdiendo esperanzas.
Si el golpe era fuerte,
se te iban cinco o seis de una sola vez.
Yo pensé que quizá tuvieras una vida larga,
como para llegar a anciana
y perder la última esperanza a propósito,
poder descansar.
Se te acabaron antes.
Lástima que la esperanza no pueda prestarse.


Luciana Ravazzani nació en Buenos Aires el 31 de mayo de 1981. Es licenciada en Psicología. Publicó los libros de poemas El ombligo de las naranjas (Pánico el Pánico, 2011); Intenciones de hablarte (Pánico el Pánico, 2012); Desde las bisagras (Ediciones en Danza, 2015), La intemperie es un lugar seguro (Ediciones del Dock, 2019); y en narrativa, Recién despierta (Alción editora, 2017).
Participó de la antología de relatos e imágenes 8cho&och8 (Arset ediciones, 2014).
Con el colectivo literario “Las Claudias” publicó el e book Pelos (Outisider, 2015) y Retrato de Claudia Bollini (Unrío ediciones, 2017).



Categorías:Libros, Poetas

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