Migra, como forma de vida

Entrevista a Luis Juárez, uno de los organizadores de la feria. Historia e ideas que sostienen a este proyecto, a días de una nueva edición.

Foto: Santiago Tauzin

En su segundo año, Migra, feria de publicaciones y arte impreso de Buenos Aires, tendrá una nueva edición los días 9 y 10 de marzo, en la Cooperativa Cultural Qi. Detrás de cada participación, convocatorias, libros, objetos, expectativas y logísticas que demanda el proyecto, hay un relato que este año seguirá enriqueciéndose.
“Comenzamos en 2015 con Balam, una revista digital de fotografía contemporánea, que en 2018 la pudimos imprimir en papel”, cuenta Luis Juárez, uno de sus responsables, a El Vendedor de Tierra. Con el desafío de hacerla circular por fuera de librerías, museos, tiendas y de generar otro diálogo y experiencia presencial, en julio del año pasado nace Migra.
“A partir de ahí, junto a Bettina Pavetti y Ariel Ivan Brusich, ampliamos la convocatoria. La idea era hacer la feria un sólo mes, pero debido a lo bien que nos fue en el lanzamiento decidimos realizarla todos los meses. Nos dimos cuenta que nos hacía falta este espacio para que otros proyectos independientes pudieran mostrar, vender y generar de esto una forma de vida”, dice Juárez.
Con la apuesta a contenidos que no son “tan masivos ni heterogéneo”, explica, el nombre de la feria “proviene de migrar, como a otras comunidades, espacios y poder representar a otros proyectos. También surge por la crisis del país y como una especie de contención a otros proyectos, que lo hacemos con mucho orgullo”.
Enero y febrero sirvieron a los organizadores para repensar mejoras y optimizar los tiempos. A partir de este año la feria va a será bimestral.

Foto: Santiago Tauzin

Hasta ahora, ¿cuál es tu balance de lo recorrido?
Nuestro mayor esfuerzo es que los feriantes estén contentos y puedan hacer una comunidad. Me doy cuenta que hay una falta de espacios de representación. Creo que con lo que hacemos estamos abriendo nuevas formas de pensar. Además estamos atrayendo a gente que nunca se había lanzado a imprimir y a otros con interés en querer participar. Eso es lo más increíble. Es importante que estas cosas queden registradas. Lo que hacemos contextualiza un momento determinado y va a servir como un archivo para otras generaciones y tipos de estudios.

¿Cómo es el trabajo de selección?
Hacemos una curaduría para reflejar qué es lo que nosotros queremos transmitir y representar. También nos importa que los proyectos tengan fuerza, que estén bien hechos y en constante evolución.

¿Qué comentarios recibiste de la feria?
Hemos tenido repercusiones positivas y negativas. Entre las positivas, había quienes no conocían esta clase de proyectos que viene a mostrar una visión más artística, que involucra a la literatura con el arte visual. Sin embargo, lo negativo fue que algunos feriantes me dijeron que era muy cansador hacerlo mensualmente.

¿Cómo fue el proceso de aprendizaje logístico y de montaje?
Al principio, fue como de prueba y error. Nos propusimos hacer inversiones en el mobiliario, el espacio físico, entre otras cosas. Es importante que los que vayan a la feria reciban el trato que merecen. Hay que entender que somos un proyecto completamente independiente, que no contamos con otros recursos, más que el de nosotros mismos. Por otro lado, Qi es como nuestra casa. Ellos nos pudieron acompañar, sin ninguna pretensión.

¿Cuáles son las cualidades de Migra y en qué se diferencia con espacios similares?
No conozco una feria que se esté haciendo constantemente. Por lo general, se hacen una vez al año. Migra contiene entre 40 y 50 proyectos por edición.

Teniendo en cuenta a otros espacios que se desarrollan en otros países, ¿cómo considerás la calidad de los emprendimientos argentinos?
Hay mucho potencial, desarrollo de pensamiento y espacios a los que se pueden acceder. En la Argentina, hay personas que están haciendo materiales muy importantes. La falta de insumos limita las formas de producción de las piezas. Pero, por ejemplo, en Santiago de Chile, es al revés: hay muchos materiales, pero pocos proyectos.


¿Quién es Luis Juárez?

Fotos: Cuika

Nació en Honduras hace 20 años. Con una década en la Argentina, se dedica a la gestión de proyectos culturales, como la revista Balam y Migra. Es publicista. Aunque aclara que nunca ejerció su profesión, reconoce que lo ayudó a tener herramientas para lograr ciertos objetivos. Afirma que al haber salido de su país, algo que siempre quiso hacer, puede ejercer con libertad su condición sexual. En la Argentina se dio cuenta de la importancia de apoyar y generar redes con otra gente, una de las razones de porqué se ha quedado en el país. Piensa que “inmigrante” es un término bastante negativo y que por eso “el espacio de Migra es para todos”.



Categorías:Agenda, Alejo González Prandi, Ciclos / Festivales / Ferias

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