vuelve del horizonte

La doble existencia

Soberón y Sylvester durante el rodaje del documental Alas

Por Fabián Soberón

1
¿Cómo se define un ángel? ¿Se puede ver a través de su sombra? Si el ángel es etéreo, liviano, ¿cuánto pesa la sombra?
El poeta puede ser visto como un ángel terrenal, un ser mixto, suburbano, perdido en la perfección de los versos: no tiene cielo. Tiene caída inevitable. Lo único que ve es su sombra y siente el vértigo de la caída. ¿Qué lo diferencia de un humano? La caída es más larga, en picada. Es liviano y frágil, más frágil, más sensible, está menos preocupado que los mortales en las cosas de este mundo. Pero cae en el mundo. Su vocación es la luz pero termina siendo sombra. Su caída lo deja, o lo puede dejar, en la oscuridad final.
En la tradición cristiana, un ángel es un anunciador, un mensajero, alguien que trae el mensaje de Dios. Pero en la poesía de Regen eso no se cumple. Si el ángel vuela en el poema, ¿qué anuncia? ¿Acaso el poema anuncia el futuro? El ángel de Regen anuncia su propia caída.

2
¿Qué hace el ángel de Regen? En el poema, el yo lírico avisa que es un ángel. Y que ningún platillo de la balanza sube o baja bajo su peso. Dice después: “Toda mi trayectoria es una sombra”. Pareciera que el ángel no está en condiciones de ayudar. Más bien, se dedica en el poema a hablar de su situación. Su trayectoria es una sombra, “una moneda oscura destruida por el tiempo sin tiempo y sin memoria”. O sea que el ángel está metido dentro de sí mismo. La mayor clarividencia que tiene es sobre sí mismo. Ha perdido su función oracular o de protección. Es un ser desvalido, desolado.
El ángel de Regen, el yo inventado por Regen, podríamos decir, es alguien que está perdido, su conciencia le alcanza para saber que su trayectoria es una moneda oscura destruida por el tiempo sin tiempo y sin memoria. Peor aún: su destrucción es eterna. El ángel está destruido para siempre, eternamente.

3
Podríamos revisar cómo ha sido representado el ángel en la pintura italiana del Renacimiento: cómo aparecen los ángeles en Mantegna, Leonardo, Botticelli, Piero de la Francesca, Rafael, Miguel Ángel. Más allá de que se trata de la tradición cristiana, es importante destacar que estamos ante ángeles que funcionan como punto de partida en la construcción del imaginario religioso de Occidente. No son necesariamente la prefiguración del ángel del romanticismo alemán. Son ángeles en estado de gracia.
En la tradición pictórica italiana hay una excepción: “Cristo muerto sostenido por un ángel”. El antecedente pictórico de Regen es, para mí, el ángel de la pintura de Antonello da Messina. Cristo está muerto y el ángel lo abraza, desconsolado. El ángel no puede cuidar de Cristo ni de nadie. Ni siquiera puede ocuparse de sí mismo. El ángel es una contradicción en sí misma. Es un protector que no puede proteger a nadie, ni siquiera a sí mismo.
Aunque es una pintura religiosa, la imagen de da Messina cuestiona la idea ortodoxa de ángel. O quizás es sólo el efecto óptico de Regen sobre el pasado. En ese caso, crea a sus precursores.

4
“La caída de los ángeles rebeldes”, de Brueghel. Esta pintura es una forma de interpretar la caída del ángel de Regen, que no es un ser lívido, tierno y lumínico. En todo caso, la luz se une a la sombra. La luz nunca está separada de la sombra. El ángel sombrío anticipa el caos, la futura oscuridad.

5
El ángel de Las alas del deseo, la película de Win Wenders, fue una de las fuentes del documental Alas. El tratamiento de los ángeles en la película alemana sugiere una humanización de los ángeles como personajes. Son seres inmortales que quieren ser humanos, que anhelan tener pasiones, sobre todo uno de ellos.
En Alas, el ángel de Wenders se convierte en un ángel más heroico, al principio, y más abatido, al final. Nuestro personaje pasa por diferentes etapas. Mi idea fue que al principio el ángel es heroico. En la segunda aparición fantasmática (aludida desde la banda sonora) el ángel está expectante. En la última aparición el ángel está abatido. El ángel está en el momento exacto anterior a la caída.

6
El día del rodaje-de Alas-, Santiago Sylvester me dijo que el poeta Jacobo Regen ya no estaba en este mundo. Quizás por eso la palabra de Santiago sobre Regen combinaba el uso alternado de los tiempos verbales: el presente y el pretérito imperfecto. En una ocasión dijo: “Jacobo era una persona amable y generosa”. En otra, dijo: “Es un poeta verdadero”. En esa vacilación, se cifraba el estar y el no estar en este mundo. Santiago agregó: “Jacobo está vivo. Por tanto es injusto que hablemos de él como si estuviera muerto”; y comentó después: “No está muerto pero ya no está en este mundo”. ¿Es esa la condición ambigua de un ángel?
¿Acaso esta forma doble de la existencia de Regen se aproxima al ángel de sus poemas?

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