vuelve del horizonte

Una conquista de lo romántico

Lectura de La intemperie es un lugar seguro, de Luciana Ravazzani

El verso confirma una tradición. Esa tradición es romántica, como su obra, como los elementos que la reconfirman en cada nuevo título. Desde El ombligo de las naranjas (2011), pasando por Intenciones de hablarte (2012), Desde las bisagras (2015) e, incluso, en el libro de narrativa Recién despierta (2017) o posteriormente en la plaqueta Poemas sobre toro (2020), esa tradición romántica se ve y se palpa como la verdad que constituye su poética.

Luciana Ravazzani en La intemperie es un lugar seguro (Ediciones del Dock, 2019) continúa el camino de una construcción, con tres claras zonas identificables, que vuelven a ocupar el lugar central, pero a través de una observación que es lo que determina la originalidad de una obra: no pasa por los temas o las obsesiones a los que regresa, a veces como látigo, entrega, compensación, dilema o tenacidad de resistencia, sino que de ellos nacen nuevos registros, inéditas conclusiones, un dedicado arte para exhibir la materia que estimula una emoción particular.

“El interior de las cuevas” tal vez sea como ese otro verso que escribe la autora: “asilos para asir”, para encontrar una “manera de estar solo”, de retratar de una escena su aspecto más íntimo, más tenaz en la presencia, aunque esta sea de tristeza, muerte (“muerte de risa”), añoranza, lamento, abrazos o amor. Sea cobijo para intentar comprender qué mundo está allá afuera o albergue de lo íntimo o próximo para desnudar el carácter que lo revela, de ese interior se teje el punto que marca no sólo un estilo, sino el entramado de una forma de ver y estar.

Hay algo que Ravazzani sabe y desde que lo sabe tiene conocimiento de cada una de las herramientas con las que trabaja su palabra: “hay cosas que nunca se terminan de tallar”. Vale, entonces, para “Documental romántico” el recorrido de lo inconcluso, lo trunco, una relación o un viaje que prometió, “algo falló”, “un festejo de cosas equívocas”. Pero este mapa o este álbum cuenta también la historia de animales ligeros, acorazados y endurecidos; “amables personajes gordos”; un acto donde tres seres son uno solo y otro para el que todavía la lluvia no llegó; una conversación ligera, el habla de la felicidad o de una mudanza. En cualquier color de lo romántico, la poesía de Ravazzani “no sabe ser sin ganas”, aunque nunca esté asegurada y ese es el principio y la conquista de toda su obra.

Para dar cabida a la memoria o para que “pueda nacer”, esa memoria de lo que no pasó y ya es poema, para recordar el suceso, el acto, la fe, el gesto, “Hace lejos” cierra La intemperie es un lugar seguro. Hay quienes imitan el caminar de otros y hay quienes se preguntan si otros fueron felices o lo son en el lugar distante en el que se ubican. Hay luciérnagas desde las que parte la tristeza y hay melancolías atrasadas o adelantadas. Cuestiones irreversibles, errancias que pueden hasta percibirse en una sonrisa. Lo que yace no puede cambiar; ahora, lo que escribe Luciana Ravazzani es esperanza de que todo en su poesía está en movimiento hacia otra piel, hacia otros destinos.

Poemas de La intemperie es un lugar seguro

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