Poemas para una Galga Mayor

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Ariel Williams publicó este año La risa huérfana

I

Como no tuve mis antepasados (los negué), entonces
crié unas piernas y corrí corrí. Me fui de ellos
y ni los iba queriendo más, y así era adelantarse
a lo que no era.
Correr. ¿Quién me había lanzado?
Nadie, nadie me había empujado, pero me fui
de los que me habían sido y la tierra se fue vaciando;
a las cosas se les salía como un agujero negro,
como un silencio quieto mientras yo iba pasando;
a las compañeras de mi ser se les abrió una palabra
que era como un cielo y su pronto.

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Poemas de una sombra

notas de una sombra

5

Siempre vestía trajes oscuros, camisas blancas. Gabanes largos hasta debajo de las rodillas. No quería ser un cuerpo, sino una superficie de telas finas. Solamente intervenía en conversaciones en las que se nombraba el dinero. Me instalaba a la mañana en los cafés. Veía cómo la ciudad pasaba a la luz de los ventanales. El sol era un centro inocente de muerte. Las palabras se vaciaban. Caían al piso como los pelos en una peluquería. El mozo las barría. Yo no encontraba diferencia entre lo que veía en la calle y las vidrieras de los negocios, llenas de maniquíes. Por eso vestía la mejor ropa. Quería que el silencio inmenso que iba a venir me encontrara elegante.

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